¿Que son los Trastornos musculoesqueleticos?


Los trastornos musculoesqueléticos incluyen toda una serie de problemas de salud. Los principales grupos son los dolores/lesiones de espalda y los trastornos de las extremidades superiores debidos al trabajo, comúnmente conocidos como "lesiones por esfuerzos repetitivos", pero las extremidades inferiores también pueden verse afectadas.

Las molestias, dolores y lesiones que éstos provocan constituyen una pesada carga para los trabajadores y sus familias.


Entre las causas físicas de los TME se encuentran la manipulación de cargas, las malas posturas y los movimientos repetitivos. Entre las causas organizativas encontramos el ritmo y la monotonía del trabajo. Algunos trastornos están relacionados con determinadas tareas o profesiones.

Entre los trastornos lumbares se encuentran los problemas de disco, como las hernias y las lesiones musculares y del tejido blando. Los estudios muestran que un entorno de trabajo deficiente, al igual que el proceso degenerativo normal de envejecimiento, pueden contribuir a la aparición de problemas lumbares en espaldas sanas o a acelerar el deterioro de espaldas ya dañadas.

Resulta difícil catalogar los problemas que pueden surgir con el levantamiento de pesos, la torsión e inclinación de la espalda, así como con las posturas incómodas o estáticas. De hecho, un 95% de los problemas lumbares se califican de "no específicos".

Existe un creciente número de pruebas que establecen un vínculo entre los factores psicosociales, como la insatisfacción en el trabajo, y los problemas lumbares, sobre todo cuando se producen simultáneamente con factores físicos.

Los trastornos de origen laboral del cuello y las extremidades superiores suelen desarrollarse con el tiempo como consecuencia de actividades repetitivas, como el uso de teclados. Pueden afectar al cuello, los hombros y las extremidades superiores. Algunos trastornos de origen laboral que afectan al cuello y las extremidades superiores, como el síndrome del túnel carpiano en la muñeca, presenta signos y síntomas bien definidos. Otros no lo son tanto, ya que únicamente se observa dolor sin síntomas claros de que exista un trastorno específico.

La mayor parte de los TME de origen laboral se van desarrollando con el tiempo y son provocados por el propio trabajo o por el entorno en el que éste se lleva a cabo. También pueden ser resultado de accidentes, como por ejemplo, fracturas y dislocaciones. Por lo general, los TME afectan a la espalda, cuello, hombros y extremidades superiores, aunque también afectan a las inferiores pero con menor frecuencia.

Los problemas de salud abarcan desde incomodidad, molestias y dolores hasta cuadros médicos más graves que obligan a solicitar la baja laboral e incluso a recibir tratamiento médico. En los casos más crónicos, el tratamiento y la recuperación suelen ser insatisfactorios y el resultado puede ser una discapacidad permanente, con pérdida del empleo.

Muchos de estos problemas pueden prevenirse o reducirse en gran medida si se cumple la normativa vigente en materia de seguridad y salud y se siguen las indicaciones sobre buenas prácticas. Para ello es necesario evaluar las actividades laborales, aplicar medidas preventivas y comprobar que estas medidas no pierden su efectividad con el tiempo.
Para el trabajador son causa de dolor personal y de pérdida de ingresos, para los empleadores reducen la eficiencia operativa y para el Estado incrementan los gastos de la seguridad social.

Factores que inciden en los trastornos Musculoesqueleticos

Muchos factores pueden contribuir, por sí solos o en combinación, a la aparición de TME.
.- Factores físicos:
Aplicación de fuerza física, como la empleada para el levantamiento, transporte, tracción o empuje de cargas;
Movimientos repetitivos, como los realizados al usar teclados o pintar;
Malas posturas y posturas estáticas, como ocurre cuando se permanece de forma prolongada en posición vertical o sedente o se mantienen las manos por encima del nivel de los hombros;
Presión directa sobre el cuerpo de herramientas y superficies;
Vibraciones, en todo el cuerpo y en los brazos y manos;
Entornos de trabajo fríos.
.- Factores organizativos:
Trabajo exigente;
Falta de control sobre las tareas efectuadas;
Escaso nivel de satisfacción en el trabajo;
Trabajo repetitivo;
Ritmo de trabajo elevado;
Apremio de tiempo;
Falta de apoyo por parte de los compañeros y directivos.
.- Factores personales:
Historia médica anterior;
Capacidad física;
Edad;
Tabaquismo;
Obesidad.


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